ME SIENTO AGRADECIDA DE HABER INGRESADO AQUÍ

ME SIENTO AGRADECIDA DE HABER INGRESADO AQUÍ

¿Hace cuánto empezaste tu tratamiento en el Centro Khepra?

Empecé mi tratamiento hace año y medio.

¿Cuándo empezó tu malestar?

Empezó cuando mis padres se divorciaron, fui la última en enterarme. Antes ya tenía problemas, pero enterarme de eso fue la gota que colmó el vaso. Mi madre me propuso ingresar en un centro, yo les hice caso sólo para callarlos. Al principio me costó mucho, pero ahora noto un cambio muy grande. Me siento agradecida de haber ingresado aquí.

¿Quisieras contar alguna anécdota que te haya ocurrido en Khepra?

Me acuerdo de una en especial porque lo pasé muy mal en el momento, pero con el tiempo me ha ayudado mucho. Dos compañeras de grupo me dijeron cosas que yo había hecho y que les habían molestado. En su momento me bloqueé, no sabía cómo reaccionar, fue la primera vez que vivía algo así.

¿Qué aprendiste de esta situación?

Es como que ahora estoy más abierta y lo expreso, en el grupo hay la confianza necesaria para que me puedan decir si algo les ha molestado y también yo decirlo si algo no me gusta, ahora lo puedo exteriorizar, para que no se queden las cosas en el aire y poder aclararlas. Ahora afronto mejor este tipo de situaciones.

¿Qué tal es tu relación con tus compañeros del centro?

Con mis compañeras de grupo ahora mismo siento que nos estamos vinculando de manera diferente. Estamos creciendo juntas, como personas y todo se está amueblando mejor. Para mí las amistades era un tema muy importante. Antes cuando conocía a gente no decía nada por temor a que se enfadaran conmigo, trataba a las amigas como si fuesen muñequitas de porcelana, como si se pudiesen romper, con mucho miedo. Ahora tengo ganas de relacionarme de otro modo, desde la confianza, relacionarme de otro modo des del primer momento.

¿Cómo es tu relación con los terapeutas?

A las terapeutas que más conozco son María Rita y Anna, la primera me inspira confianza     y dulzura, me ayuda mucho. Anna es mi psicóloga en las terapias individuales. Me ayuda a conectar con mi cuerpo, a experimentar y a conocerme.

Si tuvieras que definir con 3 palabras al centro, ¿cuáles serían y por qué?

Escogería la palabra “seguro”, con el tiempo he acabado viviendo el centro como un sitio seguro, ya que pase lo que pase todo se puede hablar, por más malentendidos que haya, se pueden solucionar.

También escogería “montaña rusa”, un poco caos, siento que hay varias montañas rusas en marcha y de diferentes colores, siento que cada una simboliza una cosa, una podría ser cómo está el grupo y por todos los procesos que pasa, otra como estoy yo; hay temporadas en que puedo estar bien y otras en las que no consigo expresarme tanto como quisiera.  Quizás un día me levanto mal, vengo aquí lo hablo, lo trabajo y quizás en el momento no, pero al cabo de un rato lo pienso y me siento mejor, eso sería una montaña rusa.

Y la tercera palabra que escogería sería la palabra “empatía”, he aprendido a conectar y entender a personas diferentes a mí.

¿Cuál ha sido el momento más difícil de tu tratamiento?

Cuando me di cuenta del funcionamiento que tenía. Sentía que quería cambiar, pero no sabía cómo, era frustrante.

¿Al final descubriste cómo cambiar?

Sí, era una persona que posponía mucho. Por ejemplo, yo nunca he dicho “me he dado cuenta ahora”, yo siempre he dicho “me he querido dar cuenta ahora”, porque sí que sabía algo, notaba algo, pero no quería afrontarlo y lo dejaba allí en plan ya saldrá, como si fuera espontaneo, como si fuera mágico. Hasta que me quise dar cuenta, y me pregunté “¿de qué me va a servir esto?”. Si sigo así no me va a llevar a ningún lado.

Yo al principio usaba mucho la palabra “autoengaño” y me di cuenta de que a la única persona a quién engañaba era a mí misma. Cuando ves las situaciones desde fuera, te hace tener otra perspectiva. A veces imagino que soy mi hermana pequeña y que ella pasa lo que me ha pasado a mí y este ejercicio me ayuda a tomar consciencia. Creo que es muy importante tener la capacidad de verte a ti misma.

¿Qué actividades del centro Khepra crees que te aportan más? ¿Por qué?

La terapia individual, sólo somos Anna y yo, es un ambiente íntimo en el que no me cuesta soltar lo que me está pasando.

La terapia grupal me aporta mucho porque el hecho de escuchar las experiencias similares de otras personas y sus opiniones de lo que me pasa a mí, me ayuda mucho.

Mis talleres preferidos son “pensamiento crítico” y “sexualidad”. El primero porque me gusta mucho escribir y dibujar, es una manera en la que puedo expresar mejor lo que siento. El segundo porque son temas que siempre he vivido como tabú, nadie vino a explicarme mucho del tema.

¿Qué le dirías a una persona que esté pasando por lo mismo? ¿La animarías a pedir ayuda?

Sí he tenido varias amigas que he visto que estaban mal, una de ellas la veía igual que yo. He intentado aconsejarla, desde el vínculo y el cariño, ya que yo no soy psicóloga de nadie. Les he dicho que este centro es una buena opción y si no otro, pero que estas cosas sirven, que se crean vínculos muy especiales y que se puede cambiar.

¿Qué les dirías a unos padres que estén pasando por esto con alguno de sus hijos?

Tiempo al tiempo, poder empatizar con los hijos y estar a su lado, intentar entenderlos. Es difícil para los padres, pero les aconsejaría que intenten darles espacio a los hijos. Un padre es un apoyo, es importante tener a tus padres como apoyo. b

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