Las emociones
a la hora de
relacionarnos

confiar en los demás

Las emociones
a la hora de
relacionarnos

18/2/14

Hoy hablamos sobre las diferentes emociones que nos surgen a la hora de relacionarnos, ya sea dentro del centro o fuera.

Son muchas las emociones: frustración, inseguridad, rabia… pero también satisfacción, sentirse válida…

Por ejemplo, varias de las chicas comenta que cuando tienen que avisar dentro del centro a alguien que no está cumpliendo una norma enseguida piensa en qué pensará el otro, si tendrá razón, si el otro se enfadará, si le hará caso… Aquí pueden pasar dos cosas: que llegados a este punto de “miedo” se atreva a decir lo que piensa o no. Si decide no expresarse la sensación puede ser de sentirse inferior (por no ser capaz de dar su opinión o hacer valer lo que es justo) y sentir que no eres capaz de decir las cosas. Por otra parte, si decide decirlo surgen otros miedos como la inseguridad, el miedo a la crítica, el sentir que está haciendo lo que tiene que hacer o la necesidad de una confirmación externa.

Seguro que muchos de vosotros os habéis encontrado en muchas situaciones como esta a lo largo de vuestra vida: en casa, en el colegio, en el grupo de amigos… ¿Qué hacemos entonces en estos casos? Una de las cosas que trabajamos a nivel grupal es el aprender a decir las cosas que nos molestan, que nos gustan y las que son normas del centro teniendo en cuenta al otro, diciendo lo que piensas pero de la menor manera posible e intentando no herir al otro. Es decir, de manera asertiva. De esta forma aunque tengamos que pasar por los sentimientos un tanto desagradables antes escritos a la larga la sensación que te queda es satisfacción por poder dar tu opinión.

Por otra parte también hemos estado hablando de las relaciones que mantenemos pese a que no nos aportan nada positivo. A simple vista parece evidente que no tiene sentido mantener este tipo de relaciones pero varias personas comentan que en el momento en el que las mantienes es porque en el fondo te hacen sentir especial, que eres apreciada, evitas el sentimiento de soledad, tienes a alguien que te anime, te salve etc. Sin embargo, la conclusión a la que llegamos es que estas relaciones no son reales sino que son relaciones bastadas en una necesidad personal y que una vez consigues sentirte bien contigo mismo no necesitas tener a otra persona a tu lado que cubra tus necesidades y por lo tanto empiezas a mantener un tipo de relaciones que realmente quieres.

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