Resiliencia.
La cámara
como recurso

resiliencia

Resiliencia.
La cámara
como recurso

Irene Caraballo es una persona ajena a Khepra; no ha realizado ningún proceso terapéutico. No obstante, tuvimos la oportunidad de escuchar su historia, y en ella vimos, esa cualidad que tanto nos enamora en Khepra; la resilencia.

La resiliencia hace referencia a la capacidad de los seres vivos para superar la adversidad y el dolor emocional.

La psicoterapia es un proceso de cambio, si no hay cambio, no hay psicoterapia. El cambio no es exclusivo de un proceso de psicoterapia, se da en las diferentes etapas vitales y a lo largo de nuestra historia, a menudo incentivado por los nuevos retos que nos brinda la vida.

La historia de Irene nos cautivó por diversos aspectos que intentaré ilustrar a continuación.
Irene es una persona amorosa y responsable, casada con su marido des de hace 11 años, y madre de dos niños de 8 años y 5 años.

Hace algunos años se empezó a generar la alarma de que su hijo mayor tenía algunas dificultades, la alarma se disparó cuando estas dificultades fueron traducidas a diagnósticos. La etiqueta era de Trastorno de Hiperactividad con Déficit de Atención, luego llegó una nueva etiqueta les dijeron que su hijo tenía los síntomas típicos del Espectro Autista. Pocas cosas son buenas o malas de por sí; un diagnóstico no tiene por qué ser peyorativo, dependerá del uso, el significado y las consecuencias que genere.

Cómo buena madre, amorosa y responsable, Irene empezó a acusar la atención que prestaba a su hijo mayor, estaba híper atenta. Pero claro, lo observaba a través de las gafas de la alarma.
camara
Irene había estudiado fotografía de joven, y ésta pasión nunca cesó. Empezó a fotografiar a sus hijos en la cotidianidad de sus días y el resultado le asombró.
Cuando las relaciones son intensas y están irrigadas de emociones, es difícil tomar perspectiva. Esto lo consiguió a través de la cámara. Pudo exponer las imágenes en frente de ella, tomar distancia, incluso física, para echar una mirada sobre su mirada.

Tomó consciencia de la mirada sesgada que todos tenemos. En este caso era sobreprotectora y, sin quererlo, invalidadora.

Uno de los recursos usuales en la práctica de la psicología clínica es la externalización. Se trata de un “abordaje terapéutico que insta a las personas a cosificar y, a veces, a personificar los problemas que las oprimen” M.White (1993). Esta técnica nos permite “mantener una actitud de que las dificultades son algo que AFECTA a la persona, no algo que forma parte de ella” M. Payne (2000).

Irene, seguramente sin conocer la palabra “externalización”, lo hizo, de manera espontánea con un resultado de gran éxito. Al ver cómo veía a su hijo, pudo tomar consciencia y empezar a mirarlo de otro modo, liberando, tanto al hijo cómo a si misma, del juicio condenatorio.

Hablo de juicio porque es así como lo vivimos. Cuando nuestros hijos presentan conductas problemáticas es tremendamente difícil preguntarse si uno mismo ha podido tener algo qué ver en ello. Es difícil porque queremos a nuestros hijos pero sobretodo porque normalmente la perspectiva es enjuiciadora; ¿soy yo el culpable de que él esté así?, ¿lo he hecho mal?. Qué diferente sería si nuestra mirada fuese de comprensión y amor: ¿tengo poder para ayudarle?, ¿y si probase de hacer algo distinto? Ningún padre es culpable, y todos los padres tienen un poder valiosísimo para ayudar a su prole.

Otro concepto usual en la psicoterapia es el de meta identidad; explicado en palabras llanas, hace referencia a que nuestra identidad se construye no sólo por la visón que tengo yo de mí mismo, sino también por la visón que tengo del otro y por cómo creo que el otro me ve. Cada persona tiene una identidad nuclear, pero, en función del entorno en el que se encuentre pone un juego una u otra meta identidad.

¿A quién no le ha pasado que al estar en cierto grupo social se ha sentido listo y espabilado y en otro círculo social se ha sentido cómo un patán? ¿Quién no ha tenido la experiencia de saber hacer tal cosa pero delante de tal persona es imposible porque no me sale?

Bien, pues imaginaros qué difícil debe ser tener conductas normales si todas las miradas, todos los espejos, te devuelven la mirada de que no te va a salir bien, de que eres problemático, o de que estás lleno de defectos.


La de Irene es una historia de resiliencia



Muchos pacientes citan en las sesiones a personas fundamentales en su vida que en un momento dado creyeron en ellos, cuando nadie más los avalaba, y cómo, gracias, en parte, a esta fe pudieron conseguir sus objetivos. A menudo el terapeuta tiene el privilegio de ocupar ese rol, aunque no es siempre su papel.

Al tomar consciencia de su mirada Irene pudo modificarla y empezar a gozar las múltiples cualidades que tiene su hijo y las múltiples cualidades que tiene ella en su papel de madre, cualidades que quedaban eclipsadas por las llamadas conductas problemáticas. Lo más curioso es que estás últimas han empezado a desaparecer y están al borde de la extinción. ¿Será verdad a aquello de a más bola más entidad?

Irene ha tenido el valor de hacer un trabajo de introspección y se ha liberado, no sólo esto si no que tiene la gran generosidad de compartir su experiencia de manera desinteresada con el fin de que otros puedan nutrirse, con gran humildad. El día 25 de mayo acudirá a Khepra para compartir su vivencia con el grupo de padres y familiares. Tanto le ha servido, que está iniciando un proceso para poder ofrecer talleres de cómo usar la cámara cómo un recurso de autoconocimiento. En Khepra ya nos avanzará algunas técnicas importantes a tener en cuenta, por ejemplo, mejor hacer uso de imágenes en blanco y negro para evita la distracción y las emociones que provocan los colores.

Nada más, sólo que nos gustó tanto la historia que queríamos darle eco. Añadir, en referencia a la vertiente psicológica del artículo, que no quisiera que nada se tomase como dogmático y reiterar que es cuestión de significado, por ejemplo a unos padres, cómo es el caso, les irá bien tomar aire y distancia, y a otros puede serles útil acercarse y aumentar la implicación.

Roser Santonja Guillén
Psicóloga Clínica número de col. 14491

Fotografía: Irene Caraballo.

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