Los TCA
no son sólo cosa
de los más jóvenes

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Los TCA
no son sólo cosa
de los más jóvenes

Los trastornos de la conducta alimenticia no son juego de niños. Si bien en su mayoría se diagnostican a adolescentes y jóvenes, es un hecho que la frecuencia de los trastornos alimenticios en adultos va en aumento día a día. Nuevos estudios han arrojado que la de edad media de pacientes que padecen algún tipo de desorden alimenticio severo es de 30 años y el grueso de los afectados son mujeres entre 30 y 40 años. Por su parte, según la Asociación contra la Anorexia y Bulimia de Catalunya, 18% de las personas atendidas son mayores de 30 años, mientras que el 57% están entre 18 y 30 y el 25% son menores de 18 años.

Trastornos muchas veces ignorados

Los desórdenes alimenticios son subestimados ya que se asocian mayormente a adolescentes de género femenino, lo que explica la confusión de muchos adultos de ambos sexos que presentan sus síntomas sin conseguir la información y ayuda necesarias.

Comportamientos que se verían como problemas serios en chicas de 15 pasan desapercibidos en mujeres de 25 años o más. Pareciera que, siempre y cuando se tenga la edad adecuada, el consumo desmedido de alimentos, la obsesión por el ejercicio y la dieta ‘saludable’ llevada al extremo no son conductas riesgosas.

El inicio del problema

Aun siendo común mostrar señales de desórdenes alimenticios a edad temprana, suele ser al comienzo de la adultez cuando dichos síntomas se transforman en conductas poco saludables y repetitivas que, si no se les encuentra tratamiento y solución, pueden llegar a ser arrastradas a lo largo de la vida.

Esto no implica límites claros. Muchas otras veces el orden es diferente y sucede que una depresión profunda desencadena y acelera trastornos graves. En cualquiera de los casos, lo más importante es la sinceridad y el respeto que le debe cada persona a su propia individualidad.

Afectados desapercibidos

Es importante acercarse a aquellos sectores de la población que no se sienten con el valor de admitir su problema, no creen correr el riesgo de padecer un trastorno o no reciben la atención que reclama su situación. Entre estos grupos destacan:

  • Hombres desempleados: La situación laboral actual no ofrece muchas oportunidades de empleo, lo cual se suma a la noción social de que el ser humano vale lo que trabaja. Esto empuja a muchos desempleados a fosos de profunda depresión. Especialmente a los hombres, que suelen entenderse a sí mismos como proveedores de sus hogares. El desempleo también causa sedentarismo y ansiedad, las mayores causas de obesidad, que junto con la depresión, son dos de los peores factores de riesgo para desarrollar trastornos alimenticios. No es casual que la incidencia en hombres españoles haya aumentado tanto en los últimos años.
  • Adultos mayores: Un gran porcentaje de la población española se compone por adultos mayores. Con la edad ciertos cambios delicados aparecen y aumenta el riesgo de desarrollar algún trastorno. Un ejemplo poco conocido es la bulimia: la disminución de capacidad económica, la soledad, el aislamiento por pérdida de seres queridos, el estreñimiento, el aumento de la grasa corporal y la disminución de la masa ósea pueden traen consigo una severa inapetencia que degenera en una bulimia difícil de detectar. En lugar de atracones y purgas, es el uso de laxantes el que permite reforzar esta peligrosa conducta que lleva al borde de la malnutrición y desnutrición a los abuelos, males que suelen malinterpretarse como achaques de la edad.

Desenmascarando el trastorno

Es de vital importancia buscar y difundir información sin complejos sobre los factores de riesgo que existen para todos: adultos, jóvenes y ancianos. No hay por qué caer en la desesperanza.

En Khepra ofrecemos el apoyo para afrontar estos trastornos. Diversos tipos de terapia psicoeducativa, cognitivo-conductual e interpersonal se emplean por profesionales para guiar a buen término este objetivo. Sin importar la edad o la situación, lo importante es mantener la fuerza, sinceridad y trabajo para labrar el bienestar.

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