Problemas relacionales: el quiebre de la interacción y el desarrollo

Problemas relacionales: el quiebre de la interacción y el desarrollo

La relación con las demás personas es un acto constante y diario, por lo que hacerlo de forma óptima significará gozar de bienestar en muchos sentidos. Sin embargo, es común que muchas personas sientan dificultades para interactuar con los demás: inseguridad, no saber qué decir o sobre qué hablar y sentirse ignoradas son algunas de las inquietudes comunes que pueden llegar a causar daños emocionales y psicológicos, además de conflictos con otras personas.

Los problemas relacionales son síndromes conductuales o psicológicos de importancia clínica y van unidos a esta carencia de habilidades sociales que limita la interacción, hasta el punto de empobrecer o paralizar el desarrollo personal, social laboral y sentimental. Las personas con estas pautas de comportamiento comúnmente se sienten incomprendidas, poco valoradas, con dificultades de dar su opinión e incapaces de disfrutar.

Relaciones conflictivas

Los conflictos por problemas relaciones implican una coyuntura entre individuos involucrados en una relación personal, y aunque el trastorno sea de uno de los miembros, puede existir interacción patológica de cada uno ellos. Muchas veces las personas son saludables, pero su relación es la que presenta patrones persistentes y dolorosos para ellas.

Este tipo de problemas comparte muchos elementos en común con otros trastornos que se asocian a aflicciones, discapacidad o a un riesgo significativamente mayor de deceso, dolor y pérdida importante de la libertad. Se presentan comúnmente en conflictos de abusos conyugales y de padres a hijos, con o sin maltrato físico y psicológico, que generalmente involucran mala comunicación, poca discusión de las emociones, distanciamiento, coerción y violencia.

Nunca es tarde para aprender

El desarrollo de habilidades sociales otorga mayor capacidad para lograr objetivos y mantener la autoestima sin perjudicar a otros. Tales habilidades son aprendidas de forma natural y pueden ser enseñadas con terapia psicológica, si su intervención es temprana, para solucionar problemas relacionales.

En primer lugar se han de identificar las debilidades de cada paciente en sus interacciones para, posteriormente, determinar las áreas en las que existen desacuerdos con las personas relacionadas. Se realiza trabajo a nivel afectivo, comunicacional y de comportamiento con el propósito de fortalecer la inteligencia emocional y las habilidades sociales, para mejorar la calidad de las relaciones del paciente.

De esta forma, la persona sentirá mayores capacidades para desarrollarse y lograr todos los objetivos que se proponga con la seguridad de poder expresar quién es, así como sus sentimientos, opiniones y deseos con buenas relaciones y sin dañar a los demás.

Es muy bueno hacer un trabajo terapéutico en grupo, ya que permite trabajar de manera vivencial estás dificultades, lo qual es muy revulsivo y acelera el proceso de cambio.

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